divendres, 6 de gener de 2017

Queda poco

Nos queda menos de un mes por estos lares. Estamos concentrados en el proyecto pero se hace inevitable empezar a pensar en la vuelta a la península, se suman ya a las respectivas listas aspiraciones tan nobles como ponerse las pilas con el inglés, empezar cuanto antes el trabajo de fin de grado, enviar mails para conseguir un trabajo de verano, etc, etc.

Desde la última entrada, hemos vuelto a pasar por Lupane y Bulawayo para estudiar unas muestras de los suelos de KO Mpisi y KO Swazi. Esta entrada tendría que haber sido publicada hace un mes, pero hemos pasado una larga temporada sin wifi en casa...



Un trocito de la calle principal de Lupane
Como dijimos hace ya tiempo, estamos preocupados por la salinidad que acaba con la ya de por si escasa fertilidad de estos suelos, volviéndolos incultivables durante varios años consecutivos. 

A priori esto no debería ocurrir, ya que el gran tamaño de las partículas de arena del desierto del Kalahari, propicia una percolación adecuada, excesiva incluso, es decir las sales que, en altas concentraciones, impiden la óptima absorción agua al encontrarse en los estratos superficiales del suelo, sean arrastradas, gracias a la acción del agua de lluvia, hacía capas más profundas, donde no perjudican al cultivo.

Con el tiempo, y esto pasa en la gran mayoría de suelos del mundo, estas sales vuelven a subir por la acción del cultivo y es que la raíz al absorber agua, arrastra de vuelta estas moléculas perjudiciales, hacía la superficie de nuevo y el efecto fitotóxico reaparece.

Es por esto que decidimos comparar la concentración de sales, mediante el estudio de la conductividad eléctrica del suelo, tomando una primera muestra al inicio de la temporada de lluvias (octubre-noviembre) y una segunda en marzo-abril cuando concluye normalmente dicha estación. Dependiendo de los resultados obtenidos al final de la estancia de Jordi y Natalia, decidiremos si hace falta intervenir o no.

Esto que suena tan interesante, y verdaderamente lo es, supuso un esfuerzo inimaginable en nuestro continente. Concretamente, 16 horas de autobús en dos días, con una compañía que acaba con tu sistema nervioso mediante el bombardeo incesante con música tradicional y religiosa del país. El problema de la música folklórica allá donde vayas, es que se basa en el principio de repetición. Repetir estrofas, estribillos, melodías…

Ni que decir tiene el alivio que supone cuando cae alguna de Celine Dyon, y no es que esta señora sea santo de mi devoción... ¡Pero que gusto! Aun desconociendo el significado de lo que has escuchado, luego te ves en un laboratorio cantando en Shona-inventado…

En primer lugar nos dirigimos a la Lupane State University, quienes carecían del equipo necesario para estudiar la conductividad eléctrica del suelo, así que, acompañados de Mr. Lucky un técnico de laboratorio-profesor, la mañana siguiente pusimos rumbo hacía Bulawayo, otras cuatro horas de autobús, una pateada de una hora y un taxi con capacidad para doce en el que íbamos, veintiuna personas nos llevaron hasta la “School of Mines” la escuela de minería (privada) más prestigiosa del Sud de África. Zimbabwe un país de riqueza mineral incalculable sin explotar, que forma a buenos ingenierxs que tienen que emigrar a Zambia o Botswana, una pena ¿Les suena de algo? A mí sí.
Laboratorio de School of Mines de Bulawayo

Diluimos 50g de muestra en 50 mL de agua destilada
Agitamos durante 5min la mezcla

Y medimos la conductividad eléctrica
Una espera de algo menos de una hora en la que nos volvimos en la principal atracción del autobús, poco frecuentado por blancos al parecer… Tuvimos la oportunidad de comprar relojes, baterías portátiles, mangos, patatas fritas, huevos duros, gafas de sol, cinturón, bollos diversos, mazorcas de maíz de Zambia, todo tipo de bebidas y refrescos. Nos atrevimos a probar una bebida nacional hecha con maíz el “Maheu” hay de diversos sabores, sorgo, banana, chocolate… Está bueno si te lo dan bien fresco además, alimenta cantidad.

Con los resultados bajo el brazo, volvimos al desértico campus de la universidad de Lupane. Desértico porque lxs alumnxs acabaron el curso a mediados de noviembre y hasta mediados de enero gozan de vacaciones. Desértico también por su angosta localización que desagrada a más de uno y de una.

En el laboratorio tratamos de analizar unas muestras de suelo con tal de identificar posibles especies de nematodos, una plaga bastante presente sobretodo en KO Mpisi, donde vamos a probar el ensayo de biofumigación con crucíferas.

diumenge, 27 de novembre de 2016

Una breve historia: La llegada de los Shona y los Ndebele

Lo que hoy día conocemos por Zimbabwe se convirtió en colonia el año 1890. Una de tantas intrusiones europeas, concretamente británica, liderada por Cecil John Rhodes, quien tenía el sueño de crear un imperio británico desde Ciudad del Cabo hasta El Cairo. Esta obsesión imperialista, al parecer eterna, condujo a 80 años de un régimen basado en el racismo.

Rhodes el coloso y su obsesión imperialista
Antes de la llegada europea, Zimbabwe, bautizada por Rhodes como Sud Rhodesia, al igual que todo el continente africano no entendía de fronteras, de hecho, la colonización de África estaba aceptada bajo un principio brutal de superioridad.

África, de norte a sur, de este a oeste, era considerada una tierra, que esperaba a que alguien se hiciera con ella. Habitada por bárbaros incivilizados, sin historia, seres irracionales sin instituciones, cultura o respeto mutuo. Un ejemplo bastante ilustrativo de este euro-centrismo fue el Profesor de Oxford Hugh Trevor-Roper, quien metió en un saco a toda África, el 1960 al afirmar categóricamente, en una conferencia pública, lo siguiente:

Puede que en el futuro habrá algo de historia de África que enseñar en las escuelas. No por el momento. Actualmente solo existe la historia de los europeos en África. El resto es oscuridad. Y la oscuridad no es sujeto de estudio.

Nada más lejos. En mi opinión, el mejor ejemplo que desautoriza este discurso vacuo, son los San, la primera etnia en poblar Zimbabwe. Insisto en decir Zimbabwe por dar una referencia geográfica, como apuntaba antes, estos pueblos no entendían de fronteras. Si bien, para lo que queda de entrada, recomiendo tener un mapa del continente a mano…

Descendientes directos del Homo sapiens, los San, junto a una escisión que emigró rumbo a Asia, conservan el genotipo más antiguo del mundo, es decir, que podemos afirmar, sin temor a desviarnos en exceso, que todos los seres humanos descendemos de los San.

Basados en la recolección y la caza, formaban una sociedad de pequeñas unidades familiares autosuficientes e independientes. Decidían por consenso de manera igualitaria, más allá de los hombres responsables de la caza y las mujeres de la recolección, parece ser que no existía mayor diferencia de género.

Son originales de la zona del delta del Okavango, Botswana, se fueron dispersando hacia el Norte hasta ocupar las actuales Matabeleland North y Matabeleland South hasta Bulawayo, conservando siempre sus hábitos de caza y recolección.

Más de 100.000 años de historia de dominancia de esta etnia primigenia, terminaron al topar con los Bantú, dejando, eso sí, un riquísimo legado de pinturas rupestres sobre bailes, caza e incluso motivos espirituales. Muy recomendables las cuevas de Matopos.

Como decía, nuestros parientes los San, toparon con los Bantú, quienes gracias a sus pinitos con el metal, supieron imponerse y desplazarlos, de vuelta al delta del Okavango, un lugar precioso si más no. Hoy día, fruto del turismo y de la presión del gobierno de Botswana, los San han sido desplazados hacia la frontera entre Namibia y Botswana.

Hay quién dice que aún quedan pueblos de cazadores-recolectoras y hay quién dice que no, que todos han adoptado ya la agricultura y la ganadería. En cualquier caso, pueblan estos lares y bueno, si esto no es tener historia…

Hablemos de los Bantú. Con origen en entre los ríos Benue y Congo, era una de las etnias más desarrolladas tecnológicamente, tanto como los egipcios, aunque sin alcanzar el nivel arquitectónico de sus vecinos, pero dominando el acero, la agricultura y la ganadería.

Fruto de repetidas inundaciones, que imposibilitaban una vida apacible, los Bantú optaron por desplazarse hacía el cono sur africano en tres grupos. El primero, por la costa del Atlántico, el segundo por la costa del mar Índico y el tercero y último, por el centro. Queda muy bien ilustrado en el mapa de aquí debajo.

Migración de los Bantú
Por su influencia en este país, me centraré en estos dos últimos grupos. Por un lado, los que ocuparon la parte central, derivaron en los actuales Shona, la etnia zimbabuense mayoritaria.

Esta escisión, fue bajando, bajando, huyendo de la letal mosca tse-tsé y las zonas tropicales con un exceso de pluviometría, hasta llegar al rio Zambeze. En su travesía fueron encontrándose diferentes etnias, de algunas adoptaban sus costumbres y/o sus lenguas y en otros casos simplemente imponían su ley, de aquí que de los Bantú hayan surgido diversas etnias y lenguas.

Origen de las lenguas
Por otro lado, de los bantús emigrantes vía costa índica derivarían los Nguni y de estos los Ndebele, los Zulu, entre otros. Actualmente la Ndebele, es la segunda etnia más importante del país y que domina, Matabeleland, que de hecho significa “Tierra de ndebeles” y es donde se sitúa nuestro proyecto.

La llegada de los Ndebele a Zimbabwe allá el 1800, fue algo más compleja y turbia que la de los Shona. Consecuencia de una serie de guerras entre etnias en la parte este de la actual Sud África.Hay quien que consideran que estas disputas son fruto de la creciente presión demográfica de la zona, sostenida gracias a la introducción del maíz por los portugueses, cereal que permitía obtener cosechas más abundantes y nutritivas enérgicamente hablando, respecto a los cultivos tradicionales.

Otros y otras estudiosas consideran que la presencia europea, portugueses por el norte (Mozambique) y Afrikáners subiendo desde Ciudad del Cabo, condujo a la concentración de ciertas etnias. También parece ser que se pudo dar una fuerte sequía de diez años al principio del siglo XIX. Si más no, la mayoría coinciden que fuese cual fuese el motivo, estas grandes migraciones están vinculadas a la creciente supremacía de los Zulu, los más astutos estrategas bélicos.

Así pues, estos enfrentamientos se fueron desplazando hacia el centro del continente provocando migraciones masivas de diferentes etnias, como fue el caso de los Ndebele, quienes huyeron de los Zulu y se establecieron en la actual provincia de Gauteng, incorporando algunas comunidades Sotho parlantes. Los Boer en 1837, desplazaron nuevamente a nuestros queridos Ndebele y estos se asentaron por fin, en la actual Matabeleland, capital, Bulawayo, eso sí, desplazando a los Rozvi ya debilitados por una guerra civil, y por la llegada de otras etnias Sudafricanas previamente.

Y esto es más o menos la explicación que se da de como llegaron los Shona y los Ndebele a Zimbabwe. Con omisiones conscientes, como el Gran Zimbabwe, los Soshange o los Mapungubwe; e inconscientes incluidas. Vale decir que si bien son las etnias mayoritarias, no nos podemos olvidar de los Tonga o los Nambya, cada uno con su lengua y su cultura diferenciada.

Más adelante trataré de escribir sobre la relación que mantuvieron estas etnias con los colonos ingleses, la política de apartheid informal impulsada por los europeos. Digo informal, porque anoche, disfrutamos de una cena fantástica con dos zimbabuenses de origen italiano que llegaron al país el 1966, que nos decían que la única diferencia entre Sud África y el resto del continente es que el apartheid llegó a tomar una forma jurídica con leyes promulgadas con tal efecto.

Aquí en Zim, como decía, también se creó una sociedad polarizada en la que un porcentaje ínfimo de la población gozaba de una serie de privilegios, gracias siempre, al color de su piel.






dimecres, 16 de novembre de 2016

Lupane

El calor abruma. Caen algunos pequeños chubascos de gotas bien gordas, que tan solo duran unos pocos minutos. En realidad, el pasado día diez cayó la primera “shower” (ducha) que la llaman, un chubasco de 15-20 min de gota gorda y algo más intenso. La temporada de lluvias parece estar al caer.

Hasta entonces, disfrutamos de una calma que a veces, como el calor, también abruma. Nos dedicamos a preparar el plantel de moringas, hemos tenido algunos problemas de germinación, y hacer pequeñas pruebas en el huerto de lo que ya consideramos, nuestra casa.
Pasamos un par de noches fuera la semana pasada.

Furgoneta y entrada principal
El martes fuimos a la Lupane State University, la primera universidad del país situada en zona rural. Históricamente las provincias Ndebele, Matabeleland North y Matabeleland South, además de la ciudad de Bulawayo, que tiene su administración propia; han sido zonas olvidadas desde el gobierno de Harare, todo muy centralizado.

En un intento de acercarse a las zonas rurales, el gobierno decidió en 2003 fundar la Lupane State University en la capital Ndebele, Lupane, inaugurada por el rector de todas las universidades nada más ni nada menos que Mr. Mugabe. Van construyendo cuando tienen fondos, ahora mismo llevan un mes profesores, técnicos y estudiantes en Lupane.

Ya está acabado el edificio principal y la residencia de estudiantes, compartida temporalmente con profesores. Nos comentaron por la noche algunos estudiantes, en “petit” comité, que la convivencia es bastante buena, no sé yo hasta qué punto... El riesgo de que apareciera algún maestro, como podréis deducir, era palpable.
Además, volviendo al tema de la descentralización, también se optó trasladar las oficinas del gobierno Ndebele desde Bulawayo a Lupane. Están por acabar y aún no se ha trasladado nadie.

Esperemos que estas dos acciones sirvan para dinamizar un poco Lupane y a la vez mejorar la investigación en agricultura, en la zona más árida y con los suelos más pobres de Zimbabwe.

Salimos de Victoria Falls a las 8.30 con José Luís. Un viaje de unas tres horas en una autopista con algún bache prominente de vez en cuando, que pasado el aeropuerto, deja atrás un abundante arcén, al que echas de menos cuando ves venir alguno de los grandes camiones que vienen cargados de carbón desde Hwange, rumbo a Zambia desde donde toman diversas direcciones, a veces rumbo África Central, otros camiones rumbo a Sud África o Mozambique, los dos puertos más importantes son los de Binga (Mozambique) y Durban (Sud África).
Se van cruzando de vez en cuando algún rebaño de vacas, cabras, algún burro… Creo que fueron siete u ocho ocasiones en las que tuvimos que parar para dejar pasar al correspondiente bichejo. José Luís dice que por la noche, en vez de animales domésticos se te cruza algún elefante, antílopes, búfalos… Especialmente a medida que te acercas al Parque Nacional de Hwange, o las reservas de caza previas, de las que la Leti Ortiz disfrutó en su dia.

Paramos en el Hwange Safari Lodge, un hotel público situado a sesenta kilómetros de Lupane, que forma parte del parque natural que le da nombre; con tal de vestirnos con los correspondientes ropajes formales, camisa, pantalón largo y zapatos ¡Teníamos una cita programada con el Vicerrector, el decano de “agricultural sciences”! Entre otras personas, quizás menos importantes administrativamente, pero que despiertan más interés en nosotros por sus investigaciones y conocimiento.

La primera persona que conocimos, fue Mr. Canissius Mpala, profesor de hidráulica que además tiene otros proyectos en marcha, como mejora de suelos cerca de KO Swazi, aplicando una técnica conocida como "Holistic Management" (manejo holístico), una técnica de pastoreo dirigido que incrementa la fertilidad del suelo, quedamos en visitar el ensayo, esta misma semana.

Después de una charla con Canissius, que tenía preguntas sobre las diferentes propuestas que le habíamos hecho llegar, nos dirigimos al despacho del decano de ciencias agrícolas el Dr. Maposa ¡Estaba entusiasmado con el hotel de insectos que planteamos para mejorar la biodiversidad! A pesar de que conocía nuestras intenciones, repasamos las ideas y por suerte para nosotros no encontró ninguna contradicción. Nos ofreció las instalaciones avisándonos de que van un poco justos de material ya que se están mudando aún desde Bulawayo.

Campo de prácticas
Abro paréntesis (Respecto al informe con las propuestas, estamos buscando la manera de colgarlo en el blog, si alguien tiene especial interés que nos lo haga saber y se lo enviamos).

Junto al Dr. Maposa nos reunimos con el Vicerrector, el Dr. Ndiweni quién guardaba muy buen recuerdo de Aurora y Ana ¡Como todos de hecho! Hablamos de clima, de geografía, de nuestras ideas por supuesto, de política, tenía especial interés en el proceso de independencia y una de las cosas que admiraba, era que nadie cogía las armas, todo es diálogo.

La guerra y los procesos de independencia, más allá de Zimbabwe, es algo que todos conocen bien y como sabréis no ha funcionado de la misma manera nuestro proceso de independencia que el suyo.

Cumplidas las pertinentes formalidades, entramos en materia. En primer lugar, Lucky, un técnico de laboratorio, nos enseñó los laboratorios y el equipo disponible, medidores de PH, espectómetros, estufas diversas, probetas, Erlenmeyers, todo lo que necesitamos para hacer los análisis programados, como mediciones de los niveles de sal en el suelo. Los laboratorios muy, muy nuevos, la dificultad que afrontan es el mantenimiento de las instalaciones, que requiere un flujo constante de dinero que se corta asiduamente.


Entonces, nos llevaron a la residencia de estudiantes donde pasaríamos la noche. Como todo el campus, muy nuevo ¡Nos enviaron a la tercera planta! ¡A salvo de mosquitos! Ducha y a cenar a Lupane con algunos profesores, hubiéramos preferido cenar con los estudiantes en el comedor de la uni, aun así, una comida divertida e interesante, hablando desde selección genética de pollos, hasta gastronomía mediterránea, todo porque cenamos sadza, por primera vez de mijo, mucho más buena y ligera que la de maíz; con pollo.

La cocinera y dos espontáneos
Acacia albida de tres años


A la mañana siguiente nos reunimos con Canissius y otro profesor, Mr. Moyo, quien, como nosotros, está empezando un proyecto de agroforestry, en su caso en Binga y con una especie llamada Acacia albida o Faidherbia albida, trataremos de colaborar con él plantando una parcela adicional en KO Swazi de este árbol, que en Ndebele llaman Umpumbu


Vainas de Acacia albida 

Parece interesante, ya que esta es una especie de la que desconocemos cómo se desenvuelve en suelos más ligeros y más áridos que los de Binga, donde la universidad tiene su ensayo.



Acacia albida muy mayor





Reunión acabada, pusimos rumba a Bulawayo, a comprar las semillas de judías verdes y las flores para KO Mpisi y KO Swazi.






dimarts, 25 d’octubre de 2016

Pululando por los villages


KO MPISI

Se están acercando las lluvias, es momento de ponerse manos a la obra. Es sábado quince de octubre y nos dirigimos a KO Mpisi para hablar sobre las propuestas que teníamos preparadas para sus campos. A las 10 de la mañana y con un calor tórrido, nos dirijimos a la autopista A8 o Livingston Way en honor al explorador británico. Allí, entre los barrios de Mkhosana y Chinotimba es donde los viajeros hacen autoestop, tal y como podríamos llamarlo nosotros. En realidad los taxis o gente en disposición de un vehículo, ofrece plazas para reducir el coste del viaje. El precio local es un dólar por trayecto a las cercanías de Victoria Falls.
Todo el mundo se ofrece a llevarnos. Para los khiwas nos indican que un viaje hasta Mpisi son 15 dolares. Como también es lógico nos negamos en rotundo, pues conocemos el “Local Price”. Tras negociar un poco conseguimos el precio habitual hasta el cruce de la A8 con el camino principal del Area de Monde, donde se encuentra el village de Mpisi.
Para llegar hasta allí nos subimos a un taxi de 7 plazas que contándonos a nosotros sumaba un total de 13 pasajeros. Apretados como sardinas en una lata, con el maletero a punto de explotar de cerveza de sorgo, un asiento improvisado con cojines entre el copiloto y el conductor, 3 hombres y una joven con su niño en el regazo y nosotros atrás sintiendo la cerveza en la cabeza, al lado de 3 niños comiéndose un buen polo flash o algo similar, podríamos decir que era una estampa digna de la actualización del camarote de los hermanos Marx.
Por el camino van bajando y subiendo pasajeros, no antes sin abonar religiosamente la tarifa de un dólar. Llegamos al cruce casi sin sentir las piernas y nos ponemos a caminar. Desde el cruce hasta el camino que nos lleva directos al village hay unos 3 km. Al llegar nos encontramos con un village lleno de gente. Al ser fin de semana, los hijos e hijas que ahora viven en Chinotimba o en Mkhosana, “in town” como dicen ellos; vuelven para ayudar a su familia con la preparación de la comida. Es mucha pues un grupo de turistas vienen de visita y por primera vez se quedaran a comer. Mientras las mujeres la preparan, hablan de la semana con sus parientes al tiempo que Mpisi explica costumbres y tradiciones a los turistas.
Nosotros esperamos dentro de un hat, supongo que para no dañar la imagen de “village” alejado de la civilización donde no debería verse gente blanca. Aunque una hora después salimos y una turista nos vio y dijo que no se esperaba ver un blanco por ahí. Lástima.
Es costumbre que cuando un forastero visita un village, se le ofrezca un plato de Sadza con guarnición. Suele ser algo de verdura y algún pedazo de carne. No está mal, aunque la sadza es insípida y pesada, el acompañamiento compensa el sabor. El problema está en la cantidad. Nosotros creemos que puede rondar los 300gr incluso los 500g en algunas ocasiones. Acostumbrados a comer menos cantidad y más regularmente se nos hace un mundo terminar esos platos aunque por educación intentamos hacerlo.
Finalmente conseguimos hablar con Mpisi, este se muestra contento de nuestra aparición. Le mostramos nuestro interés por hablar sobre el trabajo que realizaremos cuando llegue el momento, y despreocupado por ello nos dice que sería mejor que lo habláramos el lunes y que si queremos nos podemos quedar a dormir un par de noches. Así quedamos. Sería toda una experiencia.

Por la noche nos despedimos de Helena, la hermana de José Luis que tras una larga temporada aquí vuelve a España para viajar con su hijo en barco velero. Es una autentica marinera y la echaremos de menos.

Monde area dust road to KO Mpisi

KO SWAZI

Domingo. Está vez nos dirigimos a ver a Cairos. Tenemos suerte y Albert y Pau, dos hermanos, uno guía de safaris y otro climatólogo que aterrizó en Adis Abeba y ha recorrido medio continente con su mochila, nos acercan hasta KO Swazi.
El día transcurre tranquilo allí. No hay apenas más ruido que el de los cabritos y las gallinas de guinea que pululan sueltas buscando cualquier cosa que llevarse al pico ¡Que graznido más desagradable! Comentamos con Cairos que tal lleva la faena del amontonamiento del estiércol. Nos dice que no han podido hacerlo ya que la prioridad para ellos es preparar el campo que tienen más alejado del “village”. En él tienen que despejar la tierra de ramas y arbustos talados y crear una valla de seguridad contra el ganado. Su fuerza de trabajo se basa en dos chavales que van haciendo la faena y al tratarse de media hectárea y con estos calores, es comprensible que tarden. También nos dice que entiende la faena que queremos hacer y que en cuanto dispongan de tiempo él y sus chicos lo harán.
Pasamos la tarde con la familia divirtiéndonos y charlando. Son muy buena gente y realmente nos sentimos acogidos. Antes de irnos a pie nos hicimos unas fotos.

Foto de familia
El camino de vuelta se hizo duro, son más de 3 km hasta la A8 y el sol seguía machacando. Cairos se mostró decidido a acompañarnos y así lo hizo.
Llegamos a casa en autoestop y un tanto cansados son recogió un honda rojo ¡Con un barcelonés dentro! Teníamos que recuperar fuerzas pues nos esperaban 2 días en KO Mpisi.

DOS NOCHES EN KO MPISI

Por fin llegó el lunes y ya podríamos hablar sobre los campos. Llegamos a media mañana, acompañados por Alberto y Arnau, dos arquitectos de Castelldefels y Tarradell respectivamente, que ganaron un concurso de África Crece hace ahora seis años, el premio era un viaje a Vic Falls ¡Y aquí están! ¡Catando los village!
El calor abrasador, imposibilita cualquier faena así que nos invitaron al gran hat abierto donde reciben a las manadas de turistas, el granero. Allí experimentamos, el ritmo de vida africano. En esta época consiste en esperar a que el sol se marche.
Dicha estructura tiene una superficie de 172.3 metros cuadrados, por vosotros, nuestras intrépidas e intrépidos lectores, me he tomado la molestia de medirlo vía satélite. Es similar a los hats redondos, pero rectangular, con el suelo típico hecho de excrementos de vaca, arena y agua. El techo de “elephant grass”, una hierba que puede superar los dos metros de alto y que una vez seca, sirve para los tejados de estas construcciones tradicionales. Carece de paredes, gracias a lo que el aire corre libremente, cosa que se agradece siempre que su temperatura no sea exagerada.

El granero

Apreciaciones arquitectónicas aparte, es el lugar donde como decía, en la época seca, se pasa la gran parte del tiempo ya sea leyendo, hablando, escuchando la radio, también hay quien pinta o duerme, en sociedad, siempre en sociedad. Especialmente los hombres, las mujeres pasan gran parte del día cocinando, el machismo es una lacra extendida, una ideología que no entiende de fronteras o continentes.
Efectos del agua sobre las coles

AGUA

Llevan aquí dos meses sin agua corriente. Es uno de los pocos village que,  gracias al esfuerzo de África Crece,  goza de este privilegio, a estas alturas debería ser un derecho, pero bueno, lo dejo aquí.
Resulta que al poco de llegar nosotros a Victoria Falls, se rompió una de las dos bombas que distribuye el agua por la ciudad y sus pedanías. En el núcleo urbano sufrimos cortes diarios selectivos por barrios, de varias horas ya que, una sola bomba no puede ofrecer el caudal necesario para toda la ciudad y como consecuencia las cañerías que llevan agua a una parte la zona rural van vacías, ya ha habido alguna manifestación, pero la gente tienen aún miedo de asaltar las calles.
¿Cómo se traduce todo este drama mecánico en KO Mpisi y el área de Monde? Yo os lo cuento. La totalidad del agua del pozo que conservan y comparten con otros village, va lógicamente para consumo humano, la consecuencia agronómica la podéis observar en la fotografía de aquí al lado, que muestra el estado de un cultivo en la parcela hasta hora irrigada ¡La misma que en la cabecera del blog!


LA ESCUELA PRIMARIA

Mpisi nos propone visitar una de las escuelas primarias del área de Monde resulta que tienen un huertecillo. Mostramos interés por la escuela y nos explica que una de las cosas que más le enorgullecen del sistema educativo zimbabuense, es que, por lo menos en las áreas rurales, la enseñanza es muy práctica ¡Nos enseñan como cocinar sadza! ¡Incluso a cultivar! Exclama soberbio.
Llama a una de las profesoras del centro para concertar una cita, que tendrá lugar la siguiente mañana. Lamentablemente, a la mañana siguiente, al alba, Mpisi me comunica que debe acudir a un funeral, ha muerto una mujer en alguno de los village del área y para él,  como jefe de Monde, es un compromiso ineludible. Dice que acudiendo a actos como este, es cuando uno se hace un lugar en la comunidad, si no vas, luego no puedes esperar mantener una buena relación con el resto de habitantes.
Nos despedimos ya después de este largo relato, extensión que sirve para limpiar nuestra conciencia después de dos semanas sin escribir. Resumiendo, estamos un poco hartos de sadza Mpisi ya dice que no somos "khiwas", igual es por nuestra capacidad de comerla en la misma proporción que ellos, lástima que nosotros luego no nos podamos mover...
Cordialmente Hećtor y Marcos


dimecres, 12 d’octubre de 2016

Paseo por Chinotimba

He paseado esta tarde por el barrio de Chinotimba. El que en su momento fue el asentamiento original y que más tarde se convertiría en la ciudad de Victoria Falls; en busca de flora autóctona que nos pueda servir en los village.

Justo después de cruzar la carretera principal, la A-8, de la que ya he hablado en otras entradas, Allan, un vendedor ambulante de souvenirs de cuarenta y siete años, me ha reconocido y se me ha acercado corriendo. En un par de ocasiones nos había intentado vender a Marcos y a mí, en el orden inalterable que todos los vendedores parecen haber pactado, primero, dólares zimbabuenses, sin valor actualmente y en ocasiones fotocopias, luego, figuritas de madera, sean elefantes, hipopótamos o pequeñas cajas y por último, un descuento en dichos productos.

Pero hoy Allan, al ver que tomaba un atajo por un descampado que usan los locales para llegar al barrio antiguo, se ha limitado a preguntar que hacía por allí. Estaba sorprendido de ver un blanco por Chinotimba, donde solamente vive una blanca, me ha dicho. Se refería a Ana, una simpatiquísima italiana amiga de María, deberíais verlas conversar en la lengua de la bota, es una mezcla de rocambolescas entonaciones y enrevesadas gesticulaciones, un derroche de dinamismo al alcance de pocas.

Al mencionar que iba en busca de moringas, parece que he acabado de asentar los cimientos de una prospera relación. Es todo un entusiasta del uso medicinal de las plantas autóctonas, se queja de que la juventud está olvidando estas tradiciones, que a mi entender tienen mucho más fundamento teórico del que a veces podemos pensar.

Moringa a jardí privat
Hemos ido a varias casas donde Allan sabía que tenían moringas. Pidiendo permiso para entrar al jardín para que yo pudiera hacer mis preguntas, mi fotografía de rigor y guardarme las coordenadas para tener algunas referencias en este entramado de calles carentes de sentido geométrico. Las niñas y niños nos saludaban alegremente al grito de Khiwa! Khiwa! How are you?!? (¡Blanco! ¡Blanco! ¿¡¿Cómo estás?!?) Por aquí las rutas turísticas no acostumbran a pasar y no es habitual ver blancos repite Allan.A más de uno y a más de una, le vendría muy bien contagiarse de esta energía, alegría y sencillez que se respira, el dicho "no es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita" cobra aquí todo su peso.

A medida que avanzábamos en este instructivo paseo, mi acompañante me va hablado de los usos de otras plantas o de cuanto les gustan los mangos a los elefantes, entre muchas otras cosas, botánica aparte. Le he querido invitar a una cerveza de sorgo en un bar al lado del Old Market, mostrando mi interés por dicha bebida lo más sutilmente posible, sabiendo que aquí por razones religiosas, aun siendo el cristianismo la religión dominante, muchas personas no beben; pero la que iba ser mi primera y ansiada cerveza de sorgo se ha quedado en nada.

Al mirar mi cartera solo he encontrado un billete de cincuenta dólares y conseguir que te den cambio fuera de la zona turística es bastante complicado, no se suelen usar billetes mayores de veinte. Se estaba haciendo ya de noche y nos hemos despedido ¡Con una cerveza apalabrada! 

Como guinda a este pastel, volviendo para casa, en la entrada de un lodge (pequeño hotel), había un chico que conocemos de vista del Shoes, me ha reconocido, le he reconocido, hemos estado hablando y estoy invitado a un concierto el sábado de la semana que viene y puedo llevar a todos los amigos que quiera ¡Ya sabéis! Que viene una banda a propósito des de Harare ¡Poca coña!


Flor de moringa



Héctor


divendres, 23 de setembre de 2016

Primeres impresions

Asseguts al menjador de casa de la Maria i el José Luís ens comencem a sentir enginyers. Repassem informes de l'Anna i l'Aurora, plantegem estratègies, llegim articles científics de tècniques que ens puguin servir aquí, ens instal·lem, aprenem a defensar-nos dels mosquits! NON STOP!

No tot és feina. Tenim temps per estirar-nos a la hamaca del jardí sota les acàcies i llegir una estoneta llibres de grans viatges com Ébano de Kapuscinsky; passegem per la zona, vivim molt aprop d'un parc natural; parlem amb els guies que viuen uns dies a casa, ens expliquen batalletes i coses per veure, ens parlen de les ciutats africanes, com son i que s'hi respira, també de grans safaris, a més a més, un d'ells ens ha parlat d'un arbre amb moltes propietats nutricionals i medicinals, el moringa, investigarem sobre ell. Prenem alguna birreta com la black label o la Zambezi, al Shoes strings, o "shoes" com li diuen aquí, coneixent la que serà la nostra casa els propers quatre mesos!

Parlem amb nadius, que anem coneixent i ens oferim per a ajudar, en Brighton, un treballador del Lola's el restaurant de la Maria, el José Luís i l'Elena, vol començar una petita granja de broilers (pollastres per a carn) a casa seva, intentarem ajudar-lo! 

Hem visitat dos mercats al barri de Chinotimba. Comisa Market, on trobem roba, productes electrònics, USBs, smartphones, sabates, altaveus, sabó i un petit restaurant on es pot dinar per un dòlar. El segon és l'Old Market on hem comprat una eixada i hortalises.

Hi ha qui vol fotos a l'Old Market.
Pero la norma és ensenyar-la a les models.
El sabio chatarrero



També hem visitat un planteraire local on hem comprat una maduixera i un romaní per 2$, molt espavilat, amb flors per atraure pol·linitzadora. La Maria ens va portar dijous a un proto-garden que ha muntat un senyor de Harare Mr. Cooper amb el seu soci, Patrick, tenen un sistema hidropònic i tot per a cultivar hortalisses i vendre verdures a restaurants!

Marcos amb el planteraire local

Associació de cultius habitual
Hem vist les catarates Victoria!!! ESPECTACULAR! I ara al setembre no porten gaire aigua... El cabal decreix fins a l'inici de les primeres pluges, cap a mitjans de novembre. Un salt de 108 metres del cabalós riu Zambeze, que fa recordar la fragilitat humana, com de petites i petits som.

Postal típca. Falls + rainbow.
Per cert! Bevem aigua del Zambeze, el mateix que alimenta les Victoria Falls... La Maria diu que és tan bona que rejovenirem i que fins i tot millorarà els nostres cabells! Amb les melenes que portem els dos, ja pot estar bé! Aquesta aigua de camí al nostre got, passa dos filtres, primer un de natural, la sorra roja del Kalahari i desprès una potabilitzadora, que segurament, ni cal... En bevem tot el dia, els 35 ºC sumats al 4% d'humitat ambient al mig dia, ens fan sentir com si ens assequéssim per dins!

La terra és sorra roja que penetra per tots els porus, tenyeix les tovalloles de vermell i deixa l'habitació... Treballar-la és un plaer i quan comencem a aportar matèria orgànica segur que es torna més agraïda (hi ha una foto d'una calicata més abaix).

També hem començat a preparar l'hort de casa, que serà de dimensions similars a un hort de l'ESAB (11x6). Ens servirà per fer petites proves de planter, hem instal·lat una compostadora per a aportar diferents tipus de matèria orgànica al sòl.

Hem de ser capaços d'entre moltes coses i d'aportar alguna idea, tot un repte! Però tothom està disposat a ajudar-nos i a respondre les nostres preguntes!

¡Qualsevol cosa, ens escriviu! ¡Ja veieu que estem bé!

¡Poca agua!
Sentados en el comedor de casa de María y José Luís empezamos a sentirnos ingenieros. Repasamos informes de Anna i Aurora, planteamos nuevas estrategias, leemos artículos científicos que hablan de técnicas que puedan servirnos aquí, nos instalamos, aprendemos a defendernos de los mosquitos ¡NON STOP!

No todo es trabajar. Tenemos tiempo de disfrutar de la hamaca, tumbados bajo las acacias del jardín, para leer libros de grandes viajeros como Kapuscinsky, hablamos con lxs guías que pasan aquí unos días, nos explican batallitas y cosas para ver, nos hablan de las ciudades africanas y de grandes safaris. Además uno de ellos, nos ha hablado de un árbol, la moringa y hoy mismo ya hemos podido conseguir semillas directamente desde el árbol, en el barrio de Mukosana. Vivimos muy cerca de un parque natural donde vamos a dar paseos con Coco, Fiona y Faia, los perros de María, José Luís y Elena.

Hablamos con nativos que vamos conociendo y nos ofrecemos para ayudar, Brighton, un trabajador del Lola’s, el restaurante de María, José Luís y Elena, quiere montar una granja de broilers, pollo para carne, en su casa ¡Veremos cómo podemos ayudarle!

Hemos visitado dos mercados en el barrio de Chinotimba, Comisa market, donde hay desde ropa hasta altavoces, USBs, smartphones incluso un pequeño restaurante donde comer por un dólar. Hemos comprado una azada y hortalizas en el Old market en Chinotimba.

También hemos visitado un señor que hace plantel donde hemos comprado un romero y un fresal, por 2$ y también un señor de Harare que con su socio de aquí han montado un proto-garden con un sistema hidropónico y todo, con el que cultivan hortalizas que vende a restaurantes.

¡¡Hemos visto las cataratas Victoria!!! ¡¡¡ESPECTACULAR!!!! Y eso que ahora en setiembre no llevan demasiada agua… El caudal desciende hasta la llegada de las primeras lluvias, hacia mediados de noviembre. Un salto de 108 metros del caudaloso Zambeze que hace recordar la fragilidad humana y cuan diminutos somos. A su orilla se aloja el baobab más grande del cono sur de África!

Aquí, a los pies del pequeño baobab

¡Por cierto! Bebemos agua del Zambeze, el mismo que alimenta las cataratas. La María dice que es tan buena que rejuveneceremos, que incluso ¡Nos mejorará el pelo! Con las melenas que llevamos los dos, puede estar bien… Esta agua de camino hacia nuestro vaso pasa dos filtros naturales, primero la arena roja del Kalahari i después una potabilizadora, que quizás ni hace falta… Bebemos todo el día, los 35ºC sumados al 4% de humedad nos hace sentir como si nos secáramos por dentro.

Una arena, la del Kalahari, roja que penetra por todos los poros, tiñe las toallas y las camisetas de rojo y deja la habitación…
Calicata casera
También hemos comenzado a preparar el huerto de casa que nos servirá para hacer pruebas de plantel, con diferentes substratos, las conclusiones intentaremos trasladarlas a los villages.

Tenemos que ser capaces de entender muchas cosas y de aportar alguna idea a la vez ¡Todo un reto! Pero todo el mundo está dispuesto a ayudarnos con nuestras dudas y preguntas.

¡Cualquier cosa, escribirnos por aquí! ¡Iremos escribiendo!

dijous, 15 de setembre de 2016

Un dia


Això és el que queda per a l'inici del tercer capítol d'aquest projecte. Som el Marcos i l'Héctor estudiants d'enginyeria agrícola a l'Escola Superior d'Agricultura de Barcelona.

Teníem ganes de fer la primera entrada d'aquest bonic blog, escrivint aquestes línies ens adonem que falta res per a plantar-nos a Victoria Falls, ja brollen els nervis! Ara mateix som a l'aeroport del Prat, llestos per a embarcar. Arribarem demà cap a les 14.00 desprès de les respectives escales a Londres i Johanesburg.

Esperem poder donar-li continuïtat al bloc durant la nostra estada, ens sembla una via propera i on poder esplaiar-nos a plaer, també tractarem de fer moltes fotos i vídeos. Farem gala del nostre estimat bilingüisme, tant debó es converteixi en trilinguisme! 

En aquesta estada de quatre mesos (16 de setembre to 12 de gener) tractarem de fer planter de tres cultius diferents, síndria, tomàquet i un cultiu de fulla, com l'enciam amb l'objectiu de comparar aquesta tècnica amb la sembra directa que es practica normalment a la zona. I després, a finals de gener arribaran a Zimbabwe dos companys més de l'escola la Natàlia i en Jordi, que s'hi estaran quatre mesos més per a poder avaluar tot el cicle de cultiu.

A priori tenim dues parcel·les, una situada a la que serà casa nostra, a Vila Victoria amb reg per goteig i una segona a Chidobe Matate que no hem trobat als mapes i sense reg, ja us la situarem més endavant. Qui sap si en tindrem més!

Alhora, volem visitar amb els tècnics agrícoles de la zona, els diferents villages de la regió per a veure i entendre com cultiven les natives i nadius i donar un cop de ma en tot el que sigui possible, ja sigui amb gestió de reg, implementant tècniques d'agricultura alternativa, com l'agricultura biodinàmica, la permacultura, o la natural, anem equipats amb bona bibliografia i alguns presents!

Anem escrivint!

Marcos i Héctor

Aproximació del que venen sent les nostres maletes

Esto es lo que queda para el inicio del tercer capítulo de este proyecto. Somos Marcos y Héctor, estudiantes de ingeniería agrícola en la Escola Superior d'Agricultura de Barcelona.

¡Teníamos ganas de hacer nuestra primera entrada en este blog tan bonito! Escribiendo estas lineas nos damos cuenta de lo poco que falta para plantarnos en Victoria Falls ¡Se pueden palpar los nervios! Ahora mismo estamos en el Aeropuerto del Prat listos para embarcar, llegaremos mañana sobre las 14.00, después de las respectivas escalas en Londres y Johanesburgo.

Pretendemos darle continuidad al bloc y escribiros con cierta periodicidad, es un espacio que nos parece cercano y nos permite explayarnos a placer, subiremos vídeos, fotos y todo lo que se nos ocurra. También, como ya habéis visto, haremos gala de nuestro amado bilinguismo ¡Ojalá se convierta en trilinguismo más adelante!

En esta estancia de cuatro meses (16 de setiembre hasta 12 de enero) trataremos de hacer plantel exclusivamente con materiales autóctonos, por darles algún nombre, hablamos de semillas, abonos, etc. Atrás queda la cooperación que lleva a África y a tantos lugares, tecnología que se convierte en inútil cuando falla una bujía. Todo esto con el objetivo de harmonizar una metodología con las costumbres del lugar, pero sobretodo discernir si realmente vale la pena el trabajo que supone el cuidar un plantel, respecto a la siembra directa habitual en la zona.

A priori tendremos dos parcelas, una en la que será nuestra residencia habitual, en Vila Victoria con riego por goteo, todo un privilegio. Y la segunda, el verdadero reto por la ausencia de riego a presión, en Chidobe Matate, un village que ya trataremos de situaros en un mapa. Puede que tengamos alguna más, está por ver...

También queremos visitar con los técnicos agrícolas del lugar todos los villages posibles, para ver i entender como cultivan las nativas y los nativos, más allá de las técnicas como se organizan, quienes son las personas encargadas del cultivo, mujeres mayormente, intentar implicar a las niñas y niños, que vean la agricultura no solo como un medio de subsistencia, que no es poco, si no que aprendan y disfruten. Y ver si seria útil aplicar métodos de agricultura alternativa como la biodinámica ¡Ambición no nos falta!

¡Iremos escribiendo!

Marcos y Héctor